domingo, 8 de octubre de 2017

España vive horas aciagas


opinión

España afronta una grave crisis institucional, la más seria que ha sufrido su democracia sustentada en la Constitución de 1978 desde el intento de golpe de Estado del coronel Tejero el 23 de febrero de 1981, el "Tejerazo". Ahora la amenaza es el desmembramiento territorial. Los actuales gobernantes de Cataluña han exacerbado el nacionalismo y pretenden independizarse del resto de España.

El referéndum sobre la independencia no fue tal. En primer lugar, carecía de validez. El Tribunal Constitucional había suspendido la convocatoria a esa consulta, por considerarla inconstitucional. Pero el presidente de la Generalitat, Carles Puidgemont, siguió adelante con su iniciativa en abierto desafío al orden jurídico.

Sin sustrato constitucional y declarado inválido, el referéndum solo fue una consulta informal, mal organizada, sin boletas ni sobres oficiales y sin efectivo control. El gobierno catalán anunció eufórico que había votado por la independencia el 90% de los electores, pero solo votó menos del 40% de la ciudadanía y, por otra parte, con los defectos señalados ni siquiera puede saberse si ese resultado es correcto o no.

Pero, como suele pasar en estos casos, las noticias no fueron esas, sino la represión de la policía contra grupos de personas que intentaban participar de esas ilegales elecciones. La televisión difundió imágenes que exhibían un desmedido uso de la violencia por parte de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, con el correr de las horas muchas voces autorizadas pusieron en tela de juicio la veracidad de esas imágenes. Entre ellas tuvo especial relieve la de Alfonso Guerra, histórico dirigente socialista, vicepresidente de los gobiernos encabezados por Felipe González e ideólogo durante muchos años del PSOE.

Guerra sostuvo que el foco no debía ser puesto en la policía, sino en quienes llevaban adelante actos sediciosos. “La gente se escandaliza de las cargas policiales porque mentalmente aún viven en la dictadura. El Estado sólo usa su fuerza legítima”. También cuestionó –como lo hicieron después en una carta abierta muchos dirigentes históricos del socialismo- al actual líder del PSOE, Pedro Sánchez, por pedir la renuncia de la vicepresidente del gobierno español por sospechas referidas a abusos policiales durante la jornada del referéndum, en lugar de cerrar filas con ese gobierno, aunque sea de otro partido, para defender la Constitución, el Estado de Derecho y la integridad territorial de España. También el Rey se mostró muy firme en un discurso en el que acusó directamente a las autoridades catalanas de ponerse al margen de la Constitución e impulsar el quiebre de los lazos de solidaridad entre los españoles.

La exacerbación de las tendencias nacionalistas nunca es buena. Con todas sus dificultades, el proceso democrático español surgido luego de la muerte de Francisco Franco ha sido ejemplar. Permitió la coexistencia pacífica y civilizada de diversas regiones, lenguas e ideologías. Primó, sobre todo en  los años fundacionales, un elogiable espíritu de compromiso y de renuncia a las posturas más extremas, como se advierte en la sanción de la Constitución de 1978 y en los Pactos de la Moncloa.

Se reclama a Rajoy el diálogo, saludable y esencial para la democracia, pero el diálogo solo puede darse en el marco de la Constitución. Esta puede incluso reformarse, pero mediante el procedimiento que ella establece, no a través de conductas sediciosas y extorsivas. También es absurda la solicitud de la Generalitat a la Unión Europea para que medie entre Cataluña y España. Mal podría hacerlo, porque para esa entidad regional Cataluña es parte de España.

Hay bancos y empresas que ya se están marchando de Cataluña, ante la inminente declaración unilateral de independencia que se anuncia para las próximas horas. El gobierno español estaría por aplicar el artículo 155 de la Constitución, que prevé la suspensión de la autonomía de una región cuando esta no cumple las obligaciones derivadas de los términos de esa autonomía. Sería un instituto similar al de la intervención federal de nuestro sistema constitucional, pero que nunca fue utilizado. Hay, además,  aprestos de tropas.

Ojalá que la sangre no llegue al río, que impere la cordura y que España recupere el diálogo, que solo es fértil cuando se da dentro de la Constitución y no contra ella.

Por Jorge R. Enríquez
Subsecretario de Justicia de la C.A.B.A.
@enriquezjorge